Había dos hombres en la ribera de un hermoso río.
Uno de ellos, de pie, contemplaba absorto la belleza
de aquellas cristalinas aguas en las que resplandecía
el sol, y prestaba atención al murmullo que procedía
de las corrientes.
Mientras tanto, el otro hombre se hallaba aparente-
mente recostado hacia arriba y con los ojos cerrados.
Entonces el primero le inquirió:
- ¿Acaso no te interesa deleitar tus sentidos con esta
maravilla?
A lo que le contestó:
- No me hace falta compro-
barlo, sé que es hermoso,
porque Dios lo hizo,
sólo sueño...
¡Cuando crees en algo, todo es posible!
- No me hace falta compro-
barlo, sé que es hermoso,
porque Dios lo hizo,
sólo sueño...
¡Cuando crees en algo, todo es posible!
JUAN M LOZANO GAGO
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