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lunes, 10 de marzo de 2014

LECHE CON TOSTADAS













Comienza un nuevo día,

Me asomo a la ventana

Y un pájaro me canta,


Recuerdo la alegría,

Cada uno de esos días,

Y la humedad me cala:


El aroma a la mañana,

De cafés con leche y tostadas.


Entre risas y jadeos,

A la velocidad del viento,

Surcando con mi bici la acera,

Bebiendo las ráfagas del tiempo,

Palpando los segundos con tiento...


Hice un pacto con la vida,

Cada día sería el más intenso,

Cada carrera, extenuante,

Cada tirón de músculos,

Un férreo puente... de bengalas.


Heme allí exultante,

En liza con la muerte.

Heme allí inconsciente,

Gastando mil cohetes.


¿Eran los atardeceres de gominolas

Robados al mismo Tiempo?

¿Eran los atardeceres violáceos

Regalos arrebatados del destino?


Con mis mofletes sonrosados,

A juego con mi camisa de cuadros rojos,

Con mi flequillo salvaje en la frente,

Y mis vaqueros manchados de barro,


Me zambullía en los mares de mantas,

Capitaneando un barco pirata,

A babor el Mar de los Sueños,

A estribor el Mar del Ocaso,


Y mis párpados cayeron pesados,

Cual telones al final del teatro...


Y ahora cabalgo las nubes,

Son sus crines de plata y niebla,

Mientras reposo sobre el cristal mojado,

Mis tercas manos hacedoras de milagros...


Sólo un café con leche y tostadas,

Sólo un nuevo sorbo de tus rayos anaranjados,

Descansando en el rellano

Estudiando su canturreo.

Juan M Lozano Gago ©

(acompañado de este tema musical)
 

 
Roxette - Milk and Toast and Honey

sábado, 28 de septiembre de 2013

LA MAQUINARIA

Ayer, antes de ir a dormir, las ideas de lluvia (por cierto, ayer ha sido el primer día del otoño, propiamente dicho, en mi tierra con la llegada de las primeras lluvias), otoño, vida y muerte, tiempo se amalgamaron en mi cabeza, y no pude dejar escapar la ocasión que me brindó esta vez la inspiración para escribir este poema a modo de cuento... (y que me he esforzado en rimar en casi toda su extensión).



























Soñé que soñaba con mundos intrépidos

De cuerdas y acero que templa el coraje.

La gran maquinaria colmada de rápidos,

Atrapada y amada por su leso engranaje.
 

Soñé que soñaba con mundos argentos

De cielos de azufre y noches sin lunas.

Mis ojos de miel entrevieron portentos,

Alientos de escarcha, las eras en cunas.
 

Soñé que soñaba con raíces hendidas

En la húmeda tierra y ahora mi hogar.

Timbrando el compás agujas rendidas,

Ondulando las notas del angosto lugar.
 

Soñé que soñaba con tercos universos,

Repletos de hombres en pos de mentor.

Entre gélidos vientos danzaban inmersos,

Entre prados purpúreos acopiaban calor…
 

Desperté y aún soñaba con vívidas imágenes,

Ahora todo chispeaba con prístinas tonalidades:

La muerte era vida, donde la tierra tornaba yerma,

El tempo, la partitura que inscribía cada primavera.
 

Pero un fuerte dolor me acuciaba, desgarrando la herida,

Hasta dejarme inconsciente exánimes ecos de realidad:

Infelicidad, cobardía, tristeza, desasosiego, deslealtad

Tronaban en mi mente y pugnaban por su felicidad;
 

Pero entonces el secreto se reveló delante de mí,

Aunque siempre había estado ahí, en la corteza,

En sus anillos concéntricos sin alfa ni omega,

Encerrando con robustez la fragilidad para sí.
 

El misterio de los reversos en sus entrañas,

El equilibrio, que fue robado, en sus redobles.
 

Y sólo quedaba una emisaria,

Una ofrenda escarlata de paz.

Detenida ante el dorado carillón,

Ante las nobles arrugas del Tiempo.
 

Sus ojos insondables y profundos,

Reflejando las costuras del espacio,

Remendadas con sufrimiento y deleite,

Aventajadas por tinieblas preñadas de luz.
 

JUAN M LOZANO GAGO ©
Todos los derechos reservados
















 


Mike Oldfield - The Song of the Sun

sábado, 22 de junio de 2013

EL TIEMPO SE QUEDÓ














Y los años pasan,

Y la vida pasa,

Y somos los mismos,

Y somos ya distintos,


Castillos en la arena

Barridos por la mar,

Tormentas de sueños,

Eclipsadas por la sal.


Almas en busca de calor,

Almas en pos del candor,

Sueños que mudan cadenas,

Consuelos que ansían tus venas.


Mas emprendo de nuevo una ruta incierta,

Perseguir mis sueños, mi única meta.

Renuncié al pasado, mi única opción,

Seguir adelante sin perder mi fe,

La única constante que logré aferrar.


Mas nada importa y todo gira,

En la eterna esfera que todo devora,

Escapar de ella... mi aliento gasté,

Mis fuerzas y empeño, demostrado fue,

Aunque ahora entiendo que sólo luché.


Fue por mí, y por nadie más,

Desgarré mis notas congeladas han...

Y el calor, mi amigo, el que siempre está.

Y al final briznas, que devuelven su verdor

A los yermos parajes que el gran orbe postró.


Como un tosco tronco resistiré,

El último embate que aguarda,

Y no será el último,

Y el siguiente también...


Como un junco indomable,

¡De pie seguiré!


A salvo de la sombra aviesa,

bajo el tenue fulgor de la Luna.


Juan M Lozano Gago ©

(léase oyendo esta canción)



Ludovico Einaudi - Nuvole bianche