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viernes, 11 de octubre de 2013

MÚSICA AETERNA (el poema)

Mientras suspiro cada vez que te siento,

Universos postrados ante mí me embargan.

Sueños de otro existir me rondan, reclaman,

Imaginando un mundo sin verbo.

Cadencias henchidas de anhelos,

Alentando los latidos de mi corazón.


Ambición envuelta en coraje,

Empuje, el motor de mi valor.

Todo muere y nace de nuevo,

Eterna búsqueda que nos funde.

Rotos más de una vez en añicos,

Nos adentramos en lo insondable,

Ansiando la sinfonía inenarrable.


Juan M Lozano Gago ©











jueves, 10 de octubre de 2013

Música Aeterna



La música surgió en la humanidad hace unos 50.000 años como un intento de imitar la misma esencia de la naturaleza, y acercarse a los dioses.
 
John Ronald Reuel Tolkien narró la creación del mundo en su famosa obra póstuma Ainulindalë, donde la música desempeñaba un papel protagónico:
 
Canto de los Ainur
En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecían en unisonancia y armonía.
 
De la música de los Ainur brotaron los mares y ríos, las praderas y bosques...



Höfn Falinn - Ainulindalë

La idea de música siempre ha estado fuertemente vinculada al universo o cosmos ("κόσμος"), término griego que lo define como estructura u orden universal que lo sustenta todo.
 
Según Pitágoras, filósofo y matemático griego, en el espacio que mediaba entre cada uno de los planetas, entonces conocidos por el hombre, existía una nota musical, constituyendo la suma de todas la armonía universal.
 
De este modo, el ser humano trató de captar el espíritu de Era, distinguiendo entre frecuencias altas y bajas. Pero no sería hasta finales del siglo X cuando el monje Guido de Arezzo, autor de varios tratados sobre teoría de la música, realizó la primera notación musical, entendiéndose por nota un sonido determinado por una vibración cuya frecuencia fundamental es constante, además de desarrollar la notación dentro de un patrón de cuatro líneas o tetragrama, predecesor del pentagrama (siglos XV-XVI). No obstante, los nombres que reciben las notas musicales (do-re-mi-fa-sol-la-si-do o escala musical) se derivan del Himno a San Juan Bautista del monje benedictino Pablo el Diácono (sg. VIII):
 
Ut (1) queant laxis
Resonare bris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes
(2)
(texto en latín)

 
Para que puedan
exaltar a pleno pulmón
las maravillas
estos siervos tuyos
perdona la falta
de nuestros labios impuros
San Juan.

(traducción)

 
(1) Do, en Francia se sigue utilizando la nota ut
(2) La nota musical si fue añadida en el siglo XVI

 
Por Juan M Lozano Gago ©



Lux Aeterna composed by Clint Mansell