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lunes, 21 de abril de 2014

CADENAS



MUDAS Y ROTAS
 
El día en que apareció su cuerpo sin vida,
Varada y yerma en la playa serena sin mar,
El día en que emprendió un nuevo crucero,
Cansada y rota de lidiar ideales de nadie,

El viento amortiguó puñetazos en el aire,
Ecos de gritos estrangulados de zozobra.
Como un viejo puntal de tozudo metal,
Imaginó que nunca se combaría...

El día en que su ilusión se fue al traste,
Su corazón enmudeció su primavera,
El día en que se hundió su velero,
De corales de roca y cartón...

Se sintió tan libre, libre y viva,
Para esparcir sus cenizas al mar,
Para fundirse con brazos de sal,
Izando entre algas su hogar.

Atrapada en este mundo loco,
Postergó a sus seres queridos,
Apegada a sus mudos efectos,
Una válvula de escape halló.
 
Y lo que siento yo, ¡hey!, tan callado,
Un lamento que me quiebra por dentro.
En este mundo hecho de acero y duelo,
La empatía es un espejismo bohemio.
 
Encerrada en su galera a medida, 
Dejó de ser la más bella conocida,
Marchita, sus petalos en el suelo,
Pisados por los valientes de voz.
 
Y lo que siento yo, ¡ah!, impotencia,
Mis manos atadas, mi alma partida,
Una Isla sin puerto o un dique seco,
Anegado o erosionado por tu hoz.
 
***
 
Mas ahora mis lágrimas 
Pueden retornar océanos,
 Donde navegan ballenas,
Donde aletean tus alas.

Mas ahora te veo una,
Completa y segura de ti,
Con tus cabellos de fino oro,
Coloreando las aguas eternas.

Bañándote en tu recodo de paz,
Lejos de la vorágine que te enterró,
Lejos de los que no te entendieron,
Lejos de mi amor, de tus risas...

Y me veo en ese recodo, 
En ese remanso vedado,
Arrebatado de mi vida,
Merecido por más...
 
Con tiempo para contarnos
Palabras impronunciables,
Secretos que me desvelan,
Montañas en mis hombros.
 
¡Cuántas cosas quise decirte,
Cuántas cosas se agazaparon!,
 Que ahora son mis compañeras, 
En las noches de tu ausencia...
 
Libres seremos,
Sin cadenas que tiran,
Sin miradas que queman,
Sin las llagas del tiempo.
 
Ahora encierro este papel,
Y en paredes de cristal, 
Otra botella en la mar,
Que duerme en paz
  
Juan M Lozano Gago (c)
 

(acompañado por este tema musical, gracias)
 

 
Tears for Fears - Woman in Chains
 

lunes, 3 de junio de 2013

LA ONDINA QUE ESCAPÓ DEL MAR















Pobre ondina,

No supo advertir

Cuánto el mar la deseaba,

Más que a nada en esta tierra.

Su tesoro más valioso,

Abrazaba con desvelo.


Pobre ondina,

Atada a sus cadenas

Por ella misma fraguadas,

Pasaba las noches y los días,

Sin más aliento que el oxígeno del mar,

Y ensimismada en sus pesares olvidó lo que tenía...


¡Todo un reino para ella,

Derramado por los dioses,

Un océano de sus lágrimas,

Un espejo imposible,

La belleza imaginada!


Mas el eco de sus lamentos ondeaba sin descanso,

Un anhelo contenido en sus hombros soportaba.

Era un canto frío y puro,

De un corazón sollozante,

Pero el tiempo le albergaba,

Un futuro prometido,

No sabía la pobre ondina,

Que el amor asistiría.


Nunca habría imaginado,

Bella perla en los océanos,

Que un humano cruzaría

Los confines sine diem,

Y en un barco arribaría.


Son sus cantos hoy su guía,

Su alimento y su alegría.

Todo el orbe en sus manos,

No valía ya la vida.


Hechizado por la ondina,

Fue a la cita ese día.

Fue un encuentro inesperado.

Repentinas las miradas,

Ojos aguamarinas y ojos de fuego,

En silencio se encontraron.


Sin palabras,

Sólo ellos se bastaban.

Dos mitades:

Armonía en simetría.

Y la noche ya caía,

Dos antorchas refulgían.


JUAN M LOZANO GAGO © Todos los Derechos Reservados














Music by Vincent Bruley