© de todas las fotografías y vídeo,
tomadas con una Panasonic
Lumix DMC-FZ45
Juan M Lozano Gago
Antes de que concluya el mes, quería dejar unas cuantas fotos de mis minivacaciones de Semana Santa que no incluí en la anterior entrada dedicada a Valencia, por centrarme sólo en las tomadas en el acuario.
| Centro de Valencia |
Lo cierto es que esa mañana me acompañó un fuerte levante. No obstante, pude pasear por el casco histórico de la ciudad, pasar por unos baños medievales, que descubrí siguiendo una excursión turística, u observar una especie de fortín o castillo.
Pero uno de los puntos de referencia del casco histórico es la lonja o el Mercado Central o Mercat Central, el mayor de Europa y que reúne cada día a unos 400 comerciantes de porductos frescos.
| Mercado Central de Valencia |
Como podéis apreciar arriba, es una construcción de estilo modernista iniciada en el año 1914.
Otro de los lugares que me resultó curioso, además de bonito, es la llamada Plaza Redonda, situada en pleno centro y no muy lejos de la Catedral de la ciudad. Alberga unas pequeñas casetas de madera donde se vende todo tipo de hilos, encajes, y, en general, artículos de mercería. Una actividad artesanal que va cediendo poco a poco ante la industrial.
| Placa conmemorativa de la Plaza Redonda |
| Plaza Redonda |
Merece la pena echarle un vistazo y descansar mientras tanto un poco en ella.
Otro lugar de interés y en el que me detuve un rato, mientras buscaba el camino que me llevaba a la Catedral, es la Iglesia de Santa Catalina que da nombre también a la plaza en la que se sitúa.
La Iglesia de Santa Catalina Mártir, de estilo gótico, data del siglo XIII, cuando era sólo una parroquia. No obstante, tras sufrir un incendio en 1548, fue reconstruida.
El campanario se termíno a comienzos del siglo XVIII. Como nota curiosa, decir que las campanas fueron fundidas en Londres.
Interior de la Iglesia:
A continuación divisamos el famoso Miguelete o Micalet, sita en la plaza de la Reina. Se trata de una torre campanario octogonal de estilo gótico valenciano del siglo XVI.
Fachada e interior de la Catedral de Santa María:
Plaza de la Reina:
Una vez dado por concluído nuestro periplo, nos acercamos a los jardines del Turia, pulmón de la ciudad y lugar de esparcimiento y ocio, donde turistas, ciclistas o aficionados al footing pasaban la mañana.
Antiguo cauce del río Turia y desviado del centro por las graves inundaciones sufridas a mediados del siglo XX, en un principio iba a ser una nueva autopista urbana, si bien el pueblo lo reclamó como espacio verde.
Y de regreso por dicho cauce, nos encontramos de nuevo en el punto de partida, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, pero desde otra perspectiva:
Un chófer nos recoméndo visitar la playa de la Malvarosa, y lo cierto es que está bastante lejos del centro (tampoco es que la Ciudad de las Artes esté muy cerca...), a unos 40 minutos en autobús urbano más o menos.
La Malvarosa debe su nombre al barrio homónimo que se halla junto a ella, que data de 1848 y cuyo artífice fue un jardinero. La playa era empleada para el desembarco de pescado y comercio.
Y de Valencia, en un salto (de tren, claro) me trasladé a Sevilla en un soleado y caluroso Domingo de Ramos, donde tras una especie de breve recorrido turístico desde Triana, pasando por la Macarena, y hasta parar en la Puerta de Jerez.
Y al final disfrutando de la Semana Santa jerezana, por cierto, me partí de risa cuando me tomaron esta foto.
Otro lugar de interés y en el que me detuve un rato, mientras buscaba el camino que me llevaba a la Catedral, es la Iglesia de Santa Catalina que da nombre también a la plaza en la que se sitúa.
| Torre y plaza de la Iglesia de Santa Catalina |
La Iglesia de Santa Catalina Mártir, de estilo gótico, data del siglo XIII, cuando era sólo una parroquia. No obstante, tras sufrir un incendio en 1548, fue reconstruida.
El campanario se termíno a comienzos del siglo XVIII. Como nota curiosa, decir que las campanas fueron fundidas en Londres.
Interior de la Iglesia:
A continuación divisamos el famoso Miguelete o Micalet, sita en la plaza de la Reina. Se trata de una torre campanario octogonal de estilo gótico valenciano del siglo XVI.
| Torre del Miguelete, Catedral de Santa María de Valencia |
Fachada e interior de la Catedral de Santa María:
| Puerta de los Hierros |
| Plaza y puerta de la Almoina (limosna) |
Plaza de la Reina:
Una vez dado por concluído nuestro periplo, nos acercamos a los jardines del Turia, pulmón de la ciudad y lugar de esparcimiento y ocio, donde turistas, ciclistas o aficionados al footing pasaban la mañana.
Antiguo cauce del río Turia y desviado del centro por las graves inundaciones sufridas a mediados del siglo XX, en un principio iba a ser una nueva autopista urbana, si bien el pueblo lo reclamó como espacio verde.
Y de regreso por dicho cauce, nos encontramos de nuevo en el punto de partida, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, pero desde otra perspectiva:
| Ágora |
Un chófer nos recoméndo visitar la playa de la Malvarosa, y lo cierto es que está bastante lejos del centro (tampoco es que la Ciudad de las Artes esté muy cerca...), a unos 40 minutos en autobús urbano más o menos.
La Malvarosa debe su nombre al barrio homónimo que se halla junto a ella, que data de 1848 y cuyo artífice fue un jardinero. La playa era empleada para el desembarco de pescado y comercio.
Y de Valencia, en un salto (de tren, claro) me trasladé a Sevilla en un soleado y caluroso Domingo de Ramos, donde tras una especie de breve recorrido turístico desde Triana, pasando por la Macarena, y hasta parar en la Puerta de Jerez.
Y al final disfrutando de la Semana Santa jerezana, por cierto, me partí de risa cuando me tomaron esta foto.


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